Hacer explotar asteroides del fin del mundo podría ser incluso más difícil de lo que se pensaba

Un asteroide que se precipita hacia la Tierra

No se trata de si, sino cuando otro asteroide o cometa gigante golpea la Tierra. Ha sucedido a lo largo de la historia y nuestra mera presencia en este planeta no lo protegerá. Aunque, somos la única especie en la historia de la Tierra con cohetes y explosivos (que sepamos). Innumerables películas de ciencia ficción nos han dicho que las explosiones son la respuesta a un ataque inminente, pero un nuevo análisis de la Universidad Johns Hopkins sugiere que los asteroides son probablemente mucho más difíciles de dañar de lo que pensamos, e incluso si explota uno, podría simplemente reformar.

La física involucrada en la colisión de un asteroide se comprende bien, pero es difícil aplicarla a una escala tan grande. Existen numerosos procesos que afectan a un objeto del tamaño de una ciudad cuando se le inyectan cantidades masivas de energía. Con base en el trabajo de principios de la década de 2000, los investigadores creían que un asteroide de 15 millas de ancho podría ser destruido por un objeto de 0,6 millas que lo golpeara a una velocidad de 3 millas por segundo (o la energía equivalente de un arma). Eso es mucha energía, pero es un punto de partida.

Ahora, el equipo de Johns Hopkins ha creado un nuevo modelo que tiene en cuenta los procesos más detallados y a pequeña escala que operan dentro de un asteroide que se fractura. El análisis se centró en los efectos a corto y largo plazo de intentar hacer estallar un asteroide. A corto plazo, se formaron millones de grietas en el asteroide simulado, lo que provocó que partes de la superficie fluyeran como agua. Sin embargo, existe un límite en la rapidez con la que se pueden propagar esas grietas y gran parte de la estructura general permanecería intacta.



En cuanto a los efectos a largo plazo, disparar contra un asteroide podría dejarte con ... un asteroide. Un grupo grande de roca y metal no se fractura uniformemente, por lo que quedará con un gran núcleo intacto. La gravedad del núcleo mantiene unida la corteza fracturada e incluso tira en pedazos que pueden haberse desprendido.

Hacer estallar un asteroide siempre se ha visto como un último recurso, y los nuevos hallazgos simplemente lo subrayan. Los científicos han propuesto otros métodos para proteger la Tierra de los impactos, como alterar lentamente su órbita en el transcurso de meses con velas solares. Luego está el MARTILLO nave espacial, que podría utilizar una pequeña explosión para desviarla inmediatamente. Todo esto sigue siendo hipotético; con suerte, no tendremos que poner en práctica estas ideas en el corto plazo.

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